tarea para lunes--semana 6---un cuento---La Vuelta
Mi primera experimentación creativa en español--Middlebury, July 2005
La Vuelta
Había una vez una mujer y un hombre.
(Mira, no es importante donde esa historia se pasó, y no importa mucho lo que hacen en la vida la mujer o el hombre antes de conocerse. Es trágico que sea necesario que yo no pueda decirle todos, pero eso no es el primer cuento de que soy narrador, y sé que, desgraciadamente, se pasa en la vida que la gente--los lectores inclusos--tiene la tendencia hacia estereotipos. Esta mujer y ese hombre saben bien lo que es ser prejuzgados y los dos son hartos con estos tipos de coños--pero eso es otro cuento...)
Entonces, había una vez una mujer y un hombre. En esta época, el hombre fue conductor de taxi. Cuando vio una mujer en la calle con maletas llenas, estaba poniendo como pude, él estaba seguro que sería un viajé al aeropuerto--a lo menos un buen boleto. Él dejó enfrente de ella. La mujer, bastante joven, se subió para partir de la ciudad donde había pasado una semana en una reunión profesional. Era la primera vez que fue a M---, y la viajé lo pasó bien. Pensando contentamente sobre su éxito en la reunión le dijo, "Al aeropuerto por favor." El hombre miró la mujer en su retrovisor. Ella había hablando con acento extranjero.
"¿De dónde eres?"
"Soy de B---. ¿Conoces?"
"No."
Ella estaba esperando para más, pero el taxista se puso silente.
"¿Cuantos minutos al aeropuerto?"
"Depende."
"¿De qué?"
Una vez más estaba silente.
Entonces, ella decidió mirar por la ventana. La campaña de ese país era conocida en todos partes del mundo para una belleza tan triste, y como su hotel había estado al centro de la ciudad, fue la primera vez que tenía la ocasión de verla. Mirando a través del cristal, la campaña parecía transportarla en cualquiera novela gótica de siglo XIX. Podía imaginar sí miso aquí, perseguida por una fuerza oscura, y al momento cuando estuviera casi en las garras del malo de la obra, un héroe apareciera y....
Por azar, en este momento la mirada de la mujer se cayó en la braza del conductor donde estaba un tatuaje de intricado diseño. Fue tan fascinante que se la olvidara su cuento por un momento. El conductor, todavía mirándola en el retrovisor le dice
"¿Te gusta, eyh?"
"¿Cómo?"
"El tatuaje, te gusta."
"Sí." En este momento la mujer no sabía que decir, pero decir nada parecía grosero. Entonces, le pregunté "¿Dónde lo conseguiste?"
"En la cárcel."
Su mirada encontró la del conductor. Había pasado muchos años después de que había tenido miedo viajar sola. Estaba acostumbrada de todos tipos de barbaridades en países extranjeros--de problemas del idioma hasta a piropos vulgares y aún agresiones. Por eso, estaba sorprendida cuando se sintió un escalofrío subiendo a su nuca mientras mirando el conductor llena en sus ojos. Ella no estaba segura si fuera cortés si preguntara más. Pero, no fue necesario. Después de poco tiempo, el hombre le dice de repente,
"Maté alguien, una vez."
"Debía estar difícil para ti."
Él sonrió de acuerdo, añadiendo, "¿Tienes miedo ahora?"
Sin duda, fue un chiste, un poco oscura, pero inocuo.
Continuaba, "Sabes, no fue me falta. Es decir, sé que fue culpable, pero no tengo un corazón malo. Fue una lucha en un bar. No entendí mi propia fuerza."
Ella dio cuenta de que la braza con el tatuaje fue de tamaño y de forma de alguien fuerte desde el nacimiento. Algunos años en una cárcel había servido sola a desarrollar más una poder intrínseco.
"Es decir que...fue así. Lo que necesitaba pasar me se pasó. Es como así la vida. Ya escrito. ¿Estás de acuerdo?"
"No comprendo. ¿Hablas del destino?"
Le miró como si fuera no una extrajera pero como si fuera un extraterrestre.
"Algo así. ¿Entonces, estás de acuerdo?
Ella pensó y contestó, "No. Creo que las personas pueden escribir sus propios historias. Si hubiera un dios--o diosa--quien tuviera el poder para manejar todos los destinos humanos, no lo usaría nunca."
"¿Por qué no?
"Porque no sería interesante. La propia voluntad es lo que hace las personas interesantes. Tiene que escogemos, y lo que escogemos dice quienes somos."
"Depende."
Ella se sentía como si hablaba demasiado y por eso se puso silente sí misma. Yo no puedo decir cuanto tiempo se pasó así en silencio antes de que ella miró de nuevo por la ventana y dio cuenta de que la campaña no ha cambiado después de la ultima vez que la vio. No estaban aviones en vista. También ha sido no poco tiempo después de que hemos visto otro coche.
"¿Dónde estamos?"
"Tu acabas de decir que tu no crees en el destino, pero no estoy de acuerdo."
"No ¿dónde estamos?"
Él no le respondió. Ella empezó sentirse enojada. Ella no estaba acostumbrada estar así--la pasajera y no la conductora. Por lo general, otras personas le pedían consejos. Otras personas la preguntaban, y fue ella quien tenía repuestas para todos. Cuando no le respondió, sus instintos le dijeron que sería mejor seguirle. Que hombre extraño.
"Comprendo bien que matar una persona está mal. Estoy culpable. Sin duda. Lo acepto. Pero no es tan fácil. Lo que traté explicar al juez es que no pude escoger. Tenía que matarlo. Fue escrito. ¿Comprendes?"
Ella no comprendió. Además empezó un dolor de cabeza. Su voz estaba confidenta.
"No. Es posible escoger, pero en su caso, por supuesto lo que te pasó fue una excepción. Dijiste tu mismo, tu no comprendiste tu propia fuerza. Fue un accidente. ¿Verdad?"
"Sí... y no."
Pues...no somos de acuerdo sobre la tema del destino...pero no importa. Lo que importa es que tu tienes el derecho de pensar como tu quieres y yo...(pausa)...yo también."
"No estoy de acuerdo."
"¿Llegaremos pronto?"
"Estamos aquí."
El taxi paró en el brezal. El hombre bajó y con un cortés inesperado, le abrió la puerta para su pasajera. La mujer, confundida, pero sin preguntarle bajó también. El día se hizo oscuro y frío. La campaña parecía sublime abajo del cielo sin sol.
"Quiero mostrarte algo importante."
"Quiero volver a casa."
"Por supuesto. Pero tu no estás lista. No todavía. Tu no comprendes nada de la vida, y tu debes antes de volver a casa. Había escrito todo. ¿Tu no puedes verlo?" Tu viaje en mi país, que fuera el conductor en la calle misma donde tu esperabas..."
La mujer estaba llorando y no podía le contestar. De repente ella dio cuenta de todo que pasaba. Todo ha pasado tan rápidamente. Su cabeza parecía pesada y nublado. Fue la misma campaña de la literatura gótica que había sido tan divertida, fue la misma taxi que había subido en la calle. Ahora, no, no fuera posible que...
"Lo siento señora. Es de lamentar...es decir...Es que....es hora de...."
¿Dónde estaba su salvador? Desgraciadamente, estaba solamente sí misma, sola. Necesitó que ella hiciera algo, ¿pero qué? ¿Qué? Cambiar algo. ¿Qué?
Cuando ella habló, su voz tenía el ton de petición."No. Esperas uno momento. Eso no es como debe. Tengo...algo a decirte."
"Sea lo que sea no podrá cambiar lo que debe pasar. ¿Comprendes? Las palabras no pueden cambiar nada. Lo siento. Lo supe el momento que te viste." Él parecía triste, o, es posible si no triste, por lo menos impotente a hacer otra cosa. Fue como...
como fue...
"No...no comprendo nada...tienes razón....espera...explícamelo"
En este momento salió el sol y de repente la mujer se puso silente. La luz en la campaña alumbró ojos abiertos y tranquilos en cual la verdad brillaba igualmente fuerte. Cuando el taxi alcanzó la carretera de nuevo, el conductor se sentía triste y satisfecho. Lo importa es saber todos, y no vale la pena hablar con o conocer mucho otras personas. La primera vista sería suficiente siempre. Es escrito. Es escrito.

espe dijo
Me gusta como escribes, sobre todo teniendo en cuenta que no es tu idioma originario.
Curiosidad: yo soy de Espana pero ahora estoy viviendo en California:)
20 Diciembre 2005 | 08:30 PM